Existen cantidades muy pequeñas y cantidades muy grandes que utilizamos todos los días con gran facilidad y sin ningún problema.

Por ejemplo cuando compramos una medicina solicitamos que tenga un compuesto en una cierta cantidad de “miligramos”, generalmente decimos “quiero un jarabe de 250 miligramos” ó “deme por favor unas pastillas de 500 miligramos”.

También al platicar, hacemos referencia a la distancia que hay entre un lugar y otro, para eso mencionamos un número de kilómetros con la intención de que las personas tengan una idea más clara de esa distancia, por ejemplo “para ir al trabajo tengo que recorrer 5 kilómetros.”

Así es como utilizamos constantemente cantidades muy pequeñas o cantidades muy grandes para comunicarnos.


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