La lucha por el derecho a la vida es en contra de las fuerzas de las tinieblas. Los grupos antivida están activos en muchos lugares, bajo muchos disfraces, incluyendo los grupos de la sociedad y dentro de la Iglesia Católica. Voy a hablar de las armas pro vida.
El principal sostén de cualquier acción pro vida es su espiritualidad, la oración es escencial. De acuerdo con las costumbres locales, se deben ofrecer misas por esta justa causa y organizar servicios y grupos de oración. Como mínimo, se deben tener peticiones dominicales semanales; esto logra la bendición de Dios y mantiene el asunto en las mentes de los feligreses.
La castidad es una virtud esencial para el éxito de esta empresa. Aunque algunos la consideran una virtud anticuada, se observa que la falta de castidad engendra la mayor parte de los problemas sociales. La práctica de la castidad bien podría resolver la mayor parte de estos problemas: no tendríamos el SIDA, se fortalecería la vida familiar, y así con otros problemas. A los jóvenes hay que educarlos en los valores morales y sociales, y ofrecerles soluciones prácticas, en todo lo concerniente al ejercicio de la castidad. Como vehículo, están las homilias dominicales, las instrucciones especiales, las conferencias en los colegios, las entrevistas en la prensa y la televisión, demostrando que sí existe una moral cristiana sobre la sexualidad humana.
Los esfuerzos educativos deben extenderse a los funcionarios públicos, especialmente hacia aquellos que están en la rama legislativa del gobierno. No hay razón para asumir que están debidamente informados; al contrario, ellos están mal informados y presionados por fuerzas antivida, para que se conviertan a su punto de vista. La lealtad de los políticos en los asuntos pro vida siempre está en peligro y nunca se debe dar por sentado. La organización es muy importante. Aunque muchos individuos pro vida se han dedicado a visitar o llamar por teléfono a funcionarios públicos para cuestionarles sobre sus posturas, la mayoría no quiere o no puede hacer esto. Sin embargo, se puede organizar un grupo de personas que escriban cartas o firmen peticiones a los miembros de las ramas ejecutiva y legislativa. Nuevamente, no puede subestimarse el acercamiento que hacen las fuerzas antivida.
Estrategias antivida
La prohibición absoluta del aborto que tenga un país en sus leyes será atacada como anti democrática e injusta para las mujeres y como evidencia del dominio del hombre sobre la mujer. Las presiones de las feministas sobre los funcionarios públicos entrará en acción, incluyendo mediante infiltración feminista en el gobierno. La cobertura de asuntos y demandas feministas en los medios de comunicación se ampliará, incluso para que la Iglesia Católica haga los "cambios necesarios" dentro de su enseñanza y su institución.
Se publicará una encuesta de opinión pública, con estadísticas manipuladas y exageradas. Se anunciará que la mayoría de las mujeres favorecen el aborto para casos "especiales", tales como el incesto y la violación, y aún para "circunstancias difíciles" de la mujer en particular. Se hablará mucho de la injusticia de "obligar" a una mujer a tener un bebé no deseado, pero no se dirá nada de la muerte de ese bebé, ni del trauma post aborto que más tarde siempre sufre la mujer, o de las graves consecuencias para la sociedad.
Incluso, es posible que hayan miembros dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica que reciben fondos o apoyo para algunas de sus obras de caridad, por lo que intentarán suavizar la posición de la Iglesia contra el aborto. Esto quedará en evidencia cuando aleguen que la "única" alternativa para lograr al menos una ley anti aborto será una que contenga "excepciones" a la prohibición del aborto. O se ejercerá presión para que guarden silencio sobre el debate público.
Hay una organización antivida clave que se llama Católicas por el Derecho a Decidir. Esta organización comenzará a promover una targiversación teólogica de las Sagradas Escrituras y de las enseñanzas de la Iglesia Católica, alegando que el aborto es permisible.
Se dirá que la mujer tiene derecho a controlar su cuerpo, pasando por alto que el bebé por nacer no es parte del cuerpo de la mujer, según lo demuestra la ciencia. Se reclamará un "derecho a la privacidad", para impedir una "intromisión" en el proceso de "decidir" sobre un aborto. Algunos funcionarios públicos "católicos" dirán que están personalmente opuestos al aborto pero que no pueden imponer su criterio sobre otros; esto sólo significa que favorecen el aborto.
En particular, estos funcionarios públicos católicos en EE.UU. son los que han hecho gran parte del daño: si ellos hubiesen votado en contra del aborto, ya éste no sería legal en éste país. Precisamente, gobernadores católicos de distintos Estados han vetado leyes pro vida que hubiesen prohibido el aborto.
Se presentarán estadísticas para demostrar el terrible precio que paga la sociedad debido a los abortos ilegales. Sobre esto, habrán muchas falsedades y tergiversaciones, lo cual es típico de la presentación antivida.
Los medios de comunicación repetirán lo que les digan las fuerzas antivida e ignorarán lo que contesten las fuerzas pro vida.
Se dirá que no se puede legislar sobre la moral, y que en una sociedad moderna existe un plurarismo moral que exige el respeto y la tolerancia de valores y opiniones conflictivas. Se dirá que los valores religiosos no tienen lugar en los asuntos relacionados con la vida humana y debe restringirse su práctica al templo y en el hogar.
Se dirá que una defensa del ser humano concebido no es igual a la defensa de los seres humanos adultos, como los que murieron bajo el régimen nazista en Alemania. Esto se debe a que el ser humano concebido no goza de "protección constitucional", por lo que no tiene "derechos humanos" que deben defenderse.
Se ridiculizará la idea de que el aborto lleva al infanticidio y a la eutanasia, a pesar de la evidencia de otros países industrializados. Más aún, estas mismas personas más tarde promoverán el infanticidio y la eutanasia.
Comenzarán a hablar, si no lo han hecho ya, de la necesidad de informar sobre, o hacer más accesible, los contraceptivos para evitar embarazos entre adolescentes, o embarazos no deseados. Sin embargo, la distribución de contraceptivos constituirá una aprobación tácita de la actividad sexual extramarital. Dado que los contraceptivos tienen un alto índice de fallo, surgirán embarazos y se recurrirá al aborto como una alternativa necesaria. Esto ayudará a justificar y aceptar el aborto. La fórmula es simple: más contraceptivos = más actividad sexual extramarital = más fallos en los anticonceptivos = más embarazos no anticipados = más necesidad de abortar. Como parte de todo esto, se establecerán clínicas de aborto cerca de las escuelas.
Dirán que la Iglesia y los grupos pro vida son "insensibles" a todas estas necesidades, incluyendo las madres con dificultades, los esposos o novios abusivos, y los niños abandonados.
Para responder a todo esto, la Iglesia Católica se tiene que preparar. Cada diócesis, como mínimo, debe tener un sacerdote como coordinador de las actividades pro vida. Lo ideal es que cada parroquia y cada institución católica tenga también un coordinador. Estas personas recopilan y distribuyen información y estimulan la participación diversa que pueden rendir los demás. Dentro del área educacional, se deben exponer las alternativas al aborto: consejería familiar, servicios de adopción, y planificación natural de la familia.
Fuente: Ibíd.
Sugerencias del Padre Paul Marx, O.S.B., Ph.D.
Hay miles de católicos ortodoxos que están actualmente descorazonados y confundidos con la situación actual en el mundo. Muchos de ellos, si leyesen nuestro material educativo, se harían miembros de Vida Humana Internacional con entusiasmo, si se pudieran encontrar.
La Iglesia Católica se enfrenta a una gravísima crisis en el Occidente. Lamentablemente, el Occidente está muriendo espiritualmente. El vientre materno se está convirtiendo rápidamente en el lugar más peligroso del mundo para vivir. Pero no debemos desalentarnos porque Vida Humana Internacional está haciendo la obra más importante del mundo, tal como señaló el Papa Juan Pablo II. Debemos agradecerle a Dios todo lo bueno que podamos hacer por la vida en medio de estos tiempos terribles.
Con todo esto en mente, deseamos formar pequeños grupos llamados capítulos, que trabajen y oren con nosotros. De esta manera estas personas se unirían a la organización mundial e internacional más grande que defiende la vida y la familia, particularmente en las naciones en el umbral de su desarrollo económico. Es allí donde la humanidad y la Iglesia Católica tienen ahora su futuro, dada la baja natalidad en los países desarrollados; sólo Polonia, Irlanda, y Malta aún tienen una alta natalidad.
El alcance de la obra de Vida Humana Internacional es defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Por lo tanto, rechaza y lucha contra toda actividad antivida y antifamilia, incluyendo la contracepción y la eutanasia. Esta área de la defensa de la vida y la familia es amplísima: planificación natural de la familia, preparación para el matrimonio, educación y formación cristiana en amor y sexualidad, rescate de los bebés por nacer y de sus madres de la insidia del aborto, la sanación espiritual y sicológica de las personas que sufren el trauma post aborto, y todo aquello que fomente la institución de la familia. Con las personas, los talentos y las oportunidades correctas, cada capítulo puede hacer muchas cosas, individualmente o como grupo. Dios nos ha hecho diferentes, con diferentes experiencias, talentos y educación. Incluso, puede que algunos trabajen mejor solos y otros en grupo. Sin embargo, ninguno debe quedarse fuera. Por lo tanto, aquí se ofrecen varias normas importantes:
Vida Humana Internacional está abierta a personas de todas las denominaciones religiosas, siempre que se opongan a todo tipo de anticonceptivos, al aborto por cualquier razón, y a toda relación sexual fuera del matrimonio.
Reciban mi bendición, y sepan que Dios y María Santísima les quieren mucho, porque ustedes los están ayudando a salvar a la humanidad.
Fuente: El Padre Paul Marx es el fundador y director ejecutivo de Human Life International.
