¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?
Según mi experiencia, la mayoría de las pacientes que se han practicado abortos son solteras y jóvenes. El SPA no está influenciado por factores culturales, sino por la naturaleza femenina, que es similar en todas las mujeres sin importar su religión, nacionalidad o posición social. En mis pacientes he visto síntomas típicos del SPA tales como culpa, recuerdos del pasado, pesadillas, depresiones, angustia, intentos suicidas y rompimiento de relaciones.
Como sabemos todos los doctores, ningún médico puede diagnosticar una enfermedad que no conozca. Así sucede con la mayoría de mis colegas. No se conoce el Síndrome Post Aborto (SPA) entre los psiquiatras y psicólogos del Uruguay o de Latinoamérica en general, precisamente porque nadie lo ha enseñado en la universidad.
Una segunda razón por la que no se oye hablar del síndrome post aborto, es porque los libros que utilizan los estudiantes en Latinoamérica son traducciones de ediciones norteamericanas, y al estudiarlos no se encuentra ninguna mención de las consecuencias del aborto. Como en lo que concierne a la ciencia, lo que llega de los EE.UU. es "la última palabra", el que ni siquiera se menciona el SPA en las ediciones norteamericanas, esto significa que para la mentalidad latinoamericana que éste realmente no existe.
La negación por la paciente de las implicaciones del aborto en los trastornos emocionales o psicológicos que sufre es quizás uno de los motivos por los cuales es otro de los factores que hace tan difícil que un médico no informado diagnostique el SPA. Es por ello, que tras someterse a la psicoterapia del síndrome post aborto, es la mujer la primera sorprendida; casi todas mis pacientes me dijeron que nunca se habían imaginado el tormento emocional y la cantidad de angustia que inconscientemente negaban; ellas descubrieron el verdadero daño psicológico que produce el aborto.
Por otro lado he comprobado que las mujeres que tienen desordenes de la personalidad se hacen más abortos. Quizás sea éste el tercer motivo por el cual el SPA ha tardado tanto en llegar a ser reconocido como una enfermedad en sí misma. El aborto parece ser uno más más de los sucesos disfuncionales en la vida de las pacientes que padecen desordenes de la personalidad. Se podría decir, entonces, que el aborto sería un síntoma más (si se le toma en cuenta), de todo el desajuste mental.
Criterios para diferenciarlo de un desorden de la personalidad
Por esta razón me gustaría sugerir ciertos criterios, que ayudarán a establecer la diferencia entre una mujer que antes del aborto era psicológicamente normal, y otra que ya sufría de un desorden de la personalidad. Es importante hacer esta distinción, porque se necesita saber cuándo referir a una mujer a un psiquiatra o psicólogo, y cuándo le puede ayudar una persona que no es un profesional de la medicina.
Brevemente podemos decir, que la vida de una persona que tiene un desorden de la personalidad, está llena de sucesos que muestran desajustes. Además del aborto, otros comportamientos disfuncionales podrían ser: intentos de suicidio, frecuentes cambios de trabajo, imposibilidad de mantener relaciones íntimas normales, promiscuidad sexual, alcoholismo y otros tipos de adicciones, agresividad hacia sí mismo y hacia los demás, problemas con las autoridades y muchos más. Cuando aparece este tipo de cuadro, la persona que aconseja a la mujer que abortó podrá discernir en una o dos sesiones, que ésta lleva una vida inestable. La función del consejero es entonces, referir a la paciente a un profesional para que trate su desorden mental.
Sin embargo, un factor que complica el proceso para referirla l prefosional es que probablemente el profesional no sea consciente, o no quiera aceptar el hecho de que el aborto agrava el desorden mental existente, y si no se trata el dolor que el aborto produce, la cura del desorden mental es imposible. Para resolver esto, el consejero debe intentar influenciar al profesional competente pero no informado, a través del diálogo y utilizando materiales educativos. Debe ayudarle a comprender lo psicológicamente dañino que es el aborto.
La psicoterapia ayuda, pero no lo es todo
El último punto en este reporte, se relaciona con la terapia. La terapia cognitiva y la de ensueño dirigido han probado ser técnicas terapéuticas muy útiles. Pero la psicoterapia por sí sola, no puede llenar todos los requisitos del paciente que está sufriendo. Como me dijo una paciente al llegar al final de su tratamiento, "la psicoterapia me dió claridad de ideas, la confesión me trajo la paz". La psicoterapia y la confesión, ambas son necesarias pero diferentes, cada una tiene su propio lugar.
Nota: Tomado del artículo "El aborto y síndrome post aborto en el Uruguay". El Dr. Verdier, Psiquiatra en práctica privada, trabaja con el Centro Nacional de Planificación Natural de la Familia en Montevideo y es consejero del programa post aborto. Este artículo se basó en una ponencia presentada por el Dr. Verdier, en el congreso nacional sobre post aborto, celebrado en Milwaukee, Wisconsin junio de 1992.
