Lo que sigue es un resumen del relato acerca de una de las apariciones de la Santísima Virgen María en Naku, Korea, julio 29 de 1988. Esta información y la que le precedió, fue enviada a Vida Humana Internacional en Miami, por el Centro de Paz de Pittsburgh, Estado de Pennsylvania. El relato es uno de muchos similares, publicados en un librito que distribuye el Centro, titulado "Abortion, What Heaven Has to Say", que trata sobre lo que han dicho Jesús y la Santísima Virgen María en sus apariciones sobre el aborto. Para obtener una copia (en inglés), diríjase a: Pittsburgh Center for Peace, 6111 Steubenville Pike, Mc Kees Rocks, PA, 15136. Teléfono (412) 787-9791.
El 29 de julio de 1988, Julia experimentó terribles dolores. Según ella la Virgen María le explicó que estos son los dolores que sienten los embriones según luchan por vivir, cuando los están matando por aborto en el vientre de su madre. Ese día el cuerpo de Julia comenzó a hincharse, mientras ella sentía dolores de gran intensidad."
Cuatro veces Julia sintió el terrible sufrimiento de un niño no nacido que está siendo matado por el aborto. Sintió nauseas y su cuerpo tomó la posición de un pequeño feto. Los testigos dijeron que Julia gritó cuando la criatura estaba a punto de ser matada, diciendo: `no, no, no', debido al terrible dolor causado por el instrumento de metal introducido a la fuerza en el útero materno. Era el llanto de una pequeña criatura tratando de huir y gritando.... `¡mamá, mamá, mamá!'; mientras Julia se movía violentamente por toda la habitación, luchando durante tres horas.
De hecho, Julia se movía tan violentamente, que las dos personas que ayudaban a sostenerla estaban agotadas y tuvieron que pedir ayuda. Julia hablaba como si fuera el bebé que quería vivir y le suplicaba a su madre: `¡Mamá, no, no; quiero vivir mamá; déjame vivir mamá...!' Los que ayudaron a Julia durante esta odisea dijeron después que lloraron amargamente al verla sufrir tanto.
Según reportó después la vidente, la Santísima Virgen María le dijo:
"Gracias querida hija mía. Debido al sufrimiento que padeciste hoy, 5,000 almas se convirtieron y serán ofrecidas a Dios. Es necesario que digamos todo esto a muchas personas. Al recordar a los niños que rechazaron a través del aborto, muchas almas reciben la gracia de la conversión, porque tantas caminan miserablemente hacia el infierno, sin saber que son asesinas que matan sin piedad. Después de haberles privado de su dignidad humana, ¿qué sufrimiento puede ser más atroz para estas pequeñas criaturas, que verse forzadas a soportar monstruosos castigos, merecidos no por ellas sino por sus padres?
Estas son pequeñas vidas que no han pecado. No puedo evitar estar triste al ver la indiferencia y la ignorancia de los padres, que han llegado al punto de matar vidas sagradas que Dios les había confiado. Es por esto que te he enseñado esta visión de `las pequeñas vidas', que suplican que se les deje vivir. Deseo que muchos pecadores hagan penitencia y se vuelvan hacia mí. Te ruego que des a conocer a todos, que desde el momento en que se forma esa pequeña vida en el seno de su madre, no es un pedazo de tejidos sino un ser en el cual hay vida.... No puedo ni mirar con mis ojos esos terribles pecados cometidos. Tú y yo estamos haciendo penitencia por ellos. Tú también estás sufriendo los dolores de los bebitos abortados, para lograr la conversión de esas pobres almas que llevan a cabo abortos. Estos dolores no serán en vano".
