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Carlos Fuentes
(Panamá, 1928- )
Escritor mexicano que desde sus primeras obras causó impacto: propuso, y logró, cambios de rumbo en la literatura de nuestro país, estableció los caminos de la que fue llamada novela moderna. Teniendo como centro a México se vuelve internacional y queda como guía para escritores de otros países, no solamente en lengua castellana. “Asombra, desconcierta e irrita”, dijo de él Octavio Paz, hace años. Y sigue siendo verdad. Su más reciente novela La silla del águila (2003) ha provocado juicios encontrados.

Nacido en Panamá, hijo del diplomático veracruzano Rafael Fuentes Boettiger, Carlos Fuentes describió, retrató a México con una maestría que pocos han tenido. No obstante al empezar a escribir no sigue los caminos de la tradicional novela mexicana ni se inspira en ella; en cambio hoy todavía reconoce como sus maestros a D. H. Lawrence y Aldoux Huxley. Con Fuentes la literatura mexicana se vuelve internacional y el manejo del lenguaje adquiere libertad, redunda en sonidos nuevos cuando ya parecía haber quedado instalado en un atávico conformiso. El mérito del escritor es que no hace esto con fines efectistas sino con autenticidad.

De Los días enmascarados (1954), su primer libro de relatos, que se inicia con el cuento Chac Mool, hasta La silla del águila, la evolución de Carlos Fuentes ha sido constante. Recorrió y experimentó técnicas diversas y mezcló atmósfseras filosofantes con folclor, con magia, mitos prehispánicos, vuelta al modernismo. El secreto de su éxito y lo que personalmente, como creador, mayor satistfacción puede dejarle, es haberse movido con libertad por todos los caminos, hacer del acto de la escritura un acto de libertad: algo que pocas veces sus críticos le han elogiado.

Aferrado siempre al nacionalsmo cultural y a México, después de aquellas--varias veces confesadas— ocasiones de miedo en su infancia de perder la lengua castellana, a ella se aferra como escritor. Pero no para protegerla tal como la conoció sino para transformarla, volverla brillante, hacerla retumbar hasta los confines de la tierra, con audacia y sin trabas, haciendo con ella lo que quiere y con esto sacándola del museo de las academias y manteniéndola viva.

La región más transparente (1958) critica el poder político, retrata la sociedad mundana, pero no olvida el atavismo de los mitos y a la manera de Balzac, de quien Fuentes se ha reconocido discípulo, crea la gran comedia humana. La muerte de Artemio Cruz (1962) --novela que tanto le debe a La muerte de Virgilio, (1945) de Hermann Broch-- ha sido catalogada entre lo mejor escrito por Carlos Fuentes. De ella ha dicho su autor que Artemio, el protagonista, cuyas 12 horas de agonía el libro relata, “es un hombre sin libertad: la ha agotado a fuerza de elegir”.

De Aura (1962), relato corto, actos de magia, ha dicho el escritor y crítico literario Emmanuel Carballo: “Como cualquier obra maestra, trasciende los casilleros: es una obra de amor y también es una obra histórica, es una obra imaginativa y a la vez una obra realista. Fuentes alcanza aquí uno de los mejores momentos de su estilo”.

Terra Nostra, aunque ganó dos premios, no gustó, fue para el autor un fracaso, lo cual dijo Fuentes que no le importaba: “Cuando la escribí estaba absolutamente seguro de que nadie la iba a leer, e incluso lo hice con ese propósito”.

Ha recibido Carlos Fuentes muchos premios. Nunca el Nobel.

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La muerte de Artemio Cruz
(Fragmento final)

Tú ya no sabrás: no conocerás tu corazón abierto, esta noche, tu corazón abierto. . . Dicen “Bisturí, bisturí”. . . Yo sí lo escucho, yo que sigo sabiendo cuando tú ya no sabes, antes de que tú sepas. . . yo que fui él, seré tú. . . yo escucho, en el fondo del cristal, detrás del espejo, al fondo, debajo, encima de ti y de él. . . “Bisturí”. . . te abren. . . te cauterizan. . . te abren las paredes abdominales. . . las separa el cuchillo delgado, frío, exacto. . . encuentran ese líquido en el vientre. . . separan tu fosa iliaca. . . encuentran ese paquete de asas intestinales irritadas, hinchadas, ligadas a tu mesenterio duro e inyectado de sangre. . . encuentran esa placa de gangrena circular. . . bañada en un líquido de olor fétido. . . dicen, repiten. . . “infarto”. . . “infarto al mesenterio”. . . miran tus intestinos dilatados, de un rojo vivo, casi negro. . . dicen. . . repiten. . . “pulso”. . . “temperatura”. . . “perforación puntiforme” . . . comer, roer. . . el líquido hemorrágico escapa de tu vientre abierto. . . dicen, repiten. . . “inútil”. . . “inútil”. . . los tres. . . ese coágulo se desprende, se desprenderá de la sangre negra. . . corroerá, se detendrá. . . se detuvo. . . tu silencio. . . tus ojos abiertos. . . sin vista. . . tus dedos helados . . . sin tacto. . . tus uñas negras, azules. . . tus quijadas temblorosas. . . Artemio Cruz. . . nombre. . . “inútil”. . . “corazón”. . . “masaje”. . . “inútil”. . . ya no sabrás. . . te traje adentro y moriré contigo. . . los tres. . . moriremos. . . Tú. . . mueres. . . has muerto. . . moriré.

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