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José Juan Tablada
(México, 1871-1945)
Uno de los más destacados representantes del modernismo, a quien posteriormente se le llamó prófugo del modernismo. Contradicción aparente entre su vida política de inclinación reaccionaria y su poesía, enamorada de la libertad. A José Juan Tablada, con toda razón, se le reprocha haber defendido al porfiriato hasta la ignominia y acorralado a Madero hasta el asesinato. Se adhirió Tablada al régimen criminal de Victoriano Huerta y durante esa dictadura fue jefe de redacción de El Imparcial (1913-1914) y director del Diario Oficial de la Federación (1912-1913). Al ser derrocado el tirano, tuvo que salir Tablada al exilio. Vive en Nueva York de 1914 a 1918 y regresa a México con el gobierno de Carranza; viaja entonces como diplomático a Colombia y Venezuela.

Afirma Octavio Paz (Generaciones y semblanzas) que le fascina una parte de la obra de José Juan Tablada: la escrita al final de su vida poética. “Haikú y poesía ideográfica, humor y lirismo, el mundo natural y la ciudad, las mujeres y los viajes, los animales y las plantas, Buda y los insectos”.

Desde 1900, año en que por primera vez viajó a Japón, se convirtió Tablada en el primer mexicano que empleó la forma poética haikú. Admiró a Japón, pero su amor por Oriente en general se manifiesta también en el libro Li Po y otros poemas, inspirado en el poeta chino del siglo VIII que, borracho, murió ahogado cuando quiso alcanzar la luna reflejada en un lago.

En 1920 José Juan Tablada abrió una librería en Nueva York y publicó artículos en varias revistas estadounidenses, así como en las mexicanas La falange y El maestro y el número. Regresó a Mexico en 1935, siguió publicado en revistas y periódicos del país, y en 1945 marchó como vicecónsul a Nueva York, donde murió. Es autor de un ensayo histórico: La defensa social. Historia de la campaña de la División del Norte (1913), un libro de memorias: La feria de la vida (1937), la novela La resurrección de los ídolos (1924) y libros de poesía que integran lo principal de su producción como escritor, entre ellos: Retablo a la memoria de Ramón López Velarde (1921) Los días y las noches de París (1918), En el país del sol (1919). También escribió, denigrando a Madero, la obra de teatro Madero- Chantecler, que publicó con seudónimo.

Sensual, irónico, desencantado, políticameante equivocado y siempre precursor, siempre en la primera fila de la vanguardia, José Juan Tablada fue poeta, incomprendido al principio, y escritor siempre admirable.

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Versos a una reina
(Poema dedicado a Julio Torri)

Enamorado estoy de la esbeltez
rotunda de una Reina de Ajedrez.
Pues revela en su arquitectura
(Calipigia y juncal;
grupa enorme, breve cintura)
toda una entidad moral.

No sé si será tierna
(la Reina es sorda)
sólo tiene una pierna
¡pero tan gorda!

Lámpara (sin luz), quinqué trágico,
pero mística y prócer toda,
como un poste telegráfico
prisionero en una pagoda.

Aunque inmóvil, se dijera,
por sus enaguillas horizontales,
que es una vertiginosa bayadera
girando en infinitas espirales.

(El General “post mortem” es ecuestre
en bronce o mármol. A su vez
tiene su busto, vertical, el caballo
en el Panteón del Ajedrez.)

(El que muere primero
y a granel es el peón,
víctima eterna del tablero
y de la Revolución).

Pero a ti, Reina, la muerte no te inquieta,
tú renaces como las Margaritas
y eres más que María Antonieta,
Porque mueres y resucitas.

Y miras a tu Rey senil,
blanco, negro o color ceniza,
a la postre tan infantil,
cual la necia torre maciza,
lírica torre de marfil.

Reina, me encantas porque eres
idéntica por cualquier lado
y afirmas así tu reinado
sobre las demás mujeres.

Eres tan sencilla,
que sintetizas con el disco el anca,
y eres tan franca
que tienes por cabeza una perilla. . .

No eres tan opulenta como Róschil,
ni tu abolengo es tan azul que
eclipses a la reina Xóchil,
nuestra Reina-Madre-del Pulque.

Pero cual eres ha de ser
(algo sufragista
y más dadaísta)
la super-mujer.

Seré cómplice del destino
y tras de maquinal combate
voy a servirte un jaque (mate)
filidoresco y argentino.

Con mimetismos de azahar y de marfil
Te asalto, triplemente inicuo:
1°-por chino, 2º-por oblicuo,
3º-por alfil. . .
La Reina: Wonderful! It is
sweet! Another kiss!
          . . . . . . . . . . . . . .

En mi total placidez,
una duda me importuna
(no todo ha de ser ¡claro! de luna)
¿tuvo doncellez
algunavez
la Reina del Ajedrez?

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