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Salud y enfermedad

Índice
Salud | Enfermedad | Síntomas de enfermedad
Nociones equivocadas sobre salud y enfermedad
| Salud pública | Derecho a la salud Condiciones de vida Esperanza de vida | Salud y hábitos | Salud e higiene
Higiene personal
| Limpieza de la casa | Manejo higiénico de alimentos
Control higiénico del agua | Manejo adecuado de la basura
Higiene de mascotas o animales domésticos
| Salud y alimentación
Síntomas de desnutrición infantil
| Prevenir la desnutrición infantil | Grupos de alimentos Mejorar la alimentación | Salud y ejercicio | Sitios de interés

Salud
La salud es el estado en el que un organismo vivo ejerce normalmente sus funciones. Al ser así, ese organismo no presenta enfermedades. Un organismo que funciona bien puede dañarse, trastornarse o cambiar al desarrollar una enfermedad ya sea curable o, por el contrario, incurable. Para ambos casos, existen tratamientos médicos.

De esta forma, en un primer momento, la salud tiene que ver con las condiciones físicas, mentales y emocionales en que se encuentra el organismo de una persona viva en una situación específica. Se trata de una manifestación que tiene lugar en el cuerpo humano. Se dice que una persona es sana cuando goza de salud.

Desde el punto de vista de los derechos humanos, la salud es el derecho que tienen todas las personas de lograr un completo bienestar en lo físico, mental, emocional y social, para desarrollar sus potencialidades y tomar decisiones que mejoren su calidad de vida. Entonces, la preservación de la salud también es una responsabilidad social.

Por lo anterior, en un segundo momento, en un sentido integral, las personas están sanas no sólo al estar libres de enfermedad, sino cuando se sienten bien, creativas y productivas y cuando se relacionan constructivamente con ellas mismas, con los demás y con su comunidad. Aquí intervienen factores diversos: no puede haber salud plena si las personas no han resuelto satisfactoriamente sus necesidades básicas como alimentación adecuada, educación, vivienda digna, trabajo y ambiente sanos, recreación, derecho a la seguridad social, donde se incluye la atención médica.

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Enfermedad
La enfermedad es una alteración o cambio en el estado físico, mental y emocional de una persona. La alteración puede ser provocada por uno o varios factores, causas internas y/o externas a la persona, que juntos la afectan.

Se dice que alguien está enfermo o enferma cuando tiene una enfermedad. Una persona es enfermiza cuando está predispuesta, por diferentes causas, a padecer enfermedades con falcilidad.

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Síntomas de enfermedad
Cuando una persona se enferma o está próxima a enfermarse presenta diferentes malestares en el cuerpo, llamados síntomas, que indican que algo no marcha bien en su organismo. Los síntomas más comunes son:
  • Fiebre.
  • Dolores.
  • Debilidad.
  • Cansancio.
  • Sueño excesivo.
  • Falta de hambre.
  • Cambios en el color de la piel, orina o excremento.
  • Cambios frecuentes en el estado de ánimo, tristeza, depresión o ansiedad.
Es importante distinguir que los síntomas son únicamente las señales que envía el cuerpo cuando algo no está funcionando bien o está a punto de no funcionar bien. Los síntomas no son enfermedades en sí.

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Nociones equivocadas sobre salud y enfermedad
Existen formas equivocadas de entender la salud y la enfermedad. Por ejemplo:
  • En algunas partes de México, se piensa que las enfermedades son un castigo divino para las personas que no respetan las costumbres y mandatos religiosos.

  • En otros lugares, se cree que las enfermedades son consecuencia del destino que los astros y los signos del calendario deparan a hombres y mujeres, de acuerdo con la hora y fecha en que nacen.

  • Hay quienes consideran, por tradición, que la mujer está enferma cuando tiene el periodo menstrual o se encuentra embarazada. Es muy común escuchar que al dar a luz una mujer se “alivia”, toda vez que la acción de “aliviarse” se refiere a alguien que se cura de una enfermedad. La menstruación y el embarazo, así como la menopausia, son ciclos y etapas naturales en la vida de todas las mujeres; por ello, no son enfermedades.

  • Recientemente, se piensa que un hombre está enfermo cuando entra en la andropausia, que por lo general sucede después de los 50 años de edad y se caracteriza por la presencia de inestabilidad emocional y, a veces, por la disminución del interés sexual, debido al descenso o cambios en la actividad hormonal. Lo cierto es que la andropausia es una etapa natural en la vida de todos los hombres, es decir, no se trata de una enfermedad.

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Salud pública
Se llama salud pública al conjunto de acciones encaminadas a prevenir y combatir las enfermedades, prolongar la vida con calidad y fomentar la salud y las capacidades de los individuos o de una comunidad, mediante su participación activa y organizada.
La salud pública, en su concepción actual, no solamente se refiere a la acción de las instituciones de salud, sino también a la participación organizada dentro de la familia y de la comunidad. Asimismo, se refiere a los servicios que se aplican a favor de la salud, entre los que se consideran los de saneamiento ambiental o los de promoción y educación para la salud.
En México, la atención médica, que es parte de la salud pública, se proporciona a través de tres sistemas: asistencia pública, seguridad social y atención privada.

Asistencia pública:
La Secretaría de salud, que tiene instituciones en todos los estados de la República, atiende a la población que no tiene acceso a los servicios de salud que brindan el Estado y la atención privada. Este tipo de población recibe el nombre de “población abierta”. También el Sistema de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que es un organismo descentralizado del Estado, proporciona a la población abierta asistencia social en todo el país.
Seguridad social:
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se dedica a la atención médica de los empleados del sector privado y otros trabajadores no federales, cuando su régimen de contratación acuerde que esos empleados coticen al Instituto. Las personas jubiladas por el sector privado ante el IMSS también tienen derecho a los servicios médicos.
El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) atiende a los empleados del gobierno federal, estatal y, en algunos casos, municipal, siempre y cuando el régimen de contratación permita que esos empleados coticen al Instituto. Asimismo, es derecho de las personas jubiladas por el gobierno acudir a los servicios médicos de la institución.
Atención privada:
Se trata de los consultorios médicos, laboratorios, clínicas y hospitales donde las personas que en ellos se atienden pagan un precio por los honorarios de los servicios que reciben. En los estados y la capital de la República hay una gran variedad de consultorios, laboratorios e instituciones de salud privados, en cuanto al tipo de servicios que prestan y al costo económico por pagar.
Dentro de la medicina privada, también se incluyen la medicina tradicional y otras medicinas, llamadas “alternativas”, que son usadas por un porcentaje alto de población. En México la medicina tradicional tiene gran importancia por su larga historia, por el conocimiento y utilización de plantas, animales y minerales con fines curativos y por el porcentaje de la población que recurre a ella.
Las instituciones que ofrecen servicios a la población abierta, que pertenecen a la Secretaría de Salud, así como las de seguridad social, IMSS e ISSSTE, son responsables de:organizar campañas para difundir las formas de conservar la salud, prevenir enfermedades, dar atención a una persona enferma y proporcionar tratamientos de rehabilitación, para lograr que una persona alcance un estado igual o parecido al que tenía antes de haber padecido una enfermedad o sufrido un accidente.

Como se observa, en México existe una gran diversidad de sistemas y servicios médicos, pero el mayor problema es que éstos no siempre satisfacen las necesidades de la población, sobre todo las de los habitantes de zonas marginadas en las ciudades y en el campo.

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Derecho a la salud
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 4°, sostiene que “...Toda persona tiene derecho a la protección de la salud.”

Por su parte, la Ley General de Salud, en su artículo 2°, establece que ese derecho tiene las finalidades siguientes: “... el bienestar físico y mental del hombre (y de la mujer) para contribuir al ejercicio pleno de sus capacidades; la prolongación y el acrecentamiento de los valores que coadyuven a la creación, conservación y disfrute de las condiciones de salud que contribuyan al desarrollo social; la extensión de actitudes solidarias y responsables de la población en la preservación, conservación, mejoramiento y restauración de la salud; el disfrute de los servicios de salud y de asistencia social que satisfagan eficaz y oportunamente las necesidades de la población; el conocimiento para el adecuado aprovechamiento y utilización de los servicios de salud, y el desarrollo de la enseñanza y la investigación científica y tecnológica para la salud.”

Esta misma ley, en su artículo 3o, entre otros aspectos, destaca que es materia de salubridad general: la atención médica, preferentemente en beneficio de grupos vulnerables; la atención materno- infantil; la planificación familiar; la salud mental; la educación para la salud; la orientación y vigilancia en materia de nutrición; la salud ocupacional y el saneamiento básico; la prevención y el control de enfermedades transmisibles, no transmisibles y accidentes; la prevención de la invalidez y la rehabilitación de los inválidos; los programas contra el alcoholismo, el tabaquismo y la farmacodependencia; la prevención y el control de los efectos nocivos de los factores ambientales en la salud del hombre y de la mujer; la promoción de la formación de recursos humanos para la salud; y la organización, coordinación y vigilancia del ejercicio de las actividades profesionales, técnicas y auxiliares para la salud.

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Condiciones de vida
Para una persona, es una preocupación central el alcanzar y mantener su bienestar y el de quienes la rodean. La calidad de vida se refiere al bienestar de una persona o de un grupo social, considerando el grado en que se satisfacen sus necesidades principales.

Factores principales que determinan las condiciones de vida:
  • Salud.
  • Alimentación y nutrición.
  • Vestido.
  • Vivienda.
  • Empleo y condiciones de trabajo.
  • Educación.
  • Seguridad social.
  • Recreación y actividades culturales.
  • Ambiente natural, social y cultural.
  • Derechos humanos.
  • Ingresos económicos y gastos diversos.
  • Servicios públicos: luz, agua, drenaje, pavimentación, transportes, entre otros.
Todos estos factores son interdependientes, es decir, que están estrechamente relacionados entre sí y se incluyen unos a otros.

Las personas, sólo por el hecho de serlo, tienen derecho a condiciones de vida justas y razonables, que les permitan satisfacer, primero, sus necesidades básicas como alimento, salud, casa, vestido, entre otras, para luego poder crecer en aspectos diferentes de sus vidas que no son menos importantes; por ejemplo, desarrollar sus habilidades y aptitudes, aprender, capacitarse, recrearse, divertirse, participar en la sociedad, ejercer sus derechos ciudadanos y convivir sanamente con los integrantes de sus familias y de la comunidad.

Lograr condiciones de vida favorables es una responsabilidad compartida por el gobierno, la sociedad y las personas. Es decir, la satisfacción de las necesidades no es únicamente resultado de la participación individual, sino también requiere de unir esfuerzos con otros, de organizarse desde la familia y la comunidad para mejorar la calidad de vida personal, familiar y social.

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Esperanza de vida
Es la probabilidad que tiene una persona de vivir un determinado número de años, tomando en cuenta su sexo, su herencia y sus condiciones de vida. En México, en los últimos años, la esperanza de vida de sus habitantes es de 73 años de edad en promedio.

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Salud y hábitos
Los hábitos son prácticas cotidianas y modos de hacer las cosas que forman parte de la manera de vivir de las personas. Se dice que un hábito es nocivo cuando perjudica la salud de la persona que lo practica y, asimismo, afecta en forma negativa su vida y la de quienes la rodean.

Los hábitos saludables son los que permiten a una persona proteger y desarrollar su organismo. Son prácticas de orden y disciplina que sirven a una persona para realizar las cosas que la ayudan a vivir bien. La limpieza, la buena alimentación y el ejercicio son hábitos saludables muy importantes para conservar la salud.

Es necesario distinguir la diferencia que hay entre los hábitos nocivos y los saludables. Una vez entendida esa diferencia, una persona puede reflexionar sobre la importancia de practicar los hábitos que favorecen su salud y evitar los que son perjudiciales.

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Salud e higiene
La higiene es limpieza. Para que la higiene sea integral debe incluir no sólo la limpieza del cuerpo, sino también la de la casa, los alimentos y el manejo cuidadoso del agua, la basura y los excrementos, así como el aseo de las mascotas y animales domésticos. Todo lo anterior, ayuda a conservar la salud y a prevenir enfermedades infecciosas.

Para que la higiene sea efectiva, debe ser practicada diariamente por toda la familia y en todos los aspectos. Hacer esto no es difícil porque la higiene se consigue con acciones sencillas.

Hay que considerar que más de la mitad de las enfermedades y muchas muertes son causadas por microbios que entran al cuerpo a través del aire, del agua y de los alimentos contaminados.

Quienes residen en comunidades sin agua potable, drenaje público, servicio de limpia o recolección de basura, tienen más problemas para habitar en un ambiente higiénico. Pero esto no es un impedimento para vivir en un medio limpio. Para ello, las personas de la comunidad pueden organizarse, colaborar y buscar el apoyo de autoridades e insittuciones. Así, se puede conseguir ayuda material e información técnica que permita la construcción y operación de sistemas comunitarios de agua, drenaje y basura.

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Higiene personal
La limpieza del cuerpo es un elemento importante para que una persona se mantenga sana. A continuación, aparecen algunas recomendaciones para lograr la higiene personal:
  • Bañarse diariamente es necesario para la salud de todo el organismo, no sólo para la limpieza de la piel, del rostro o de las manos. El baño elimina o destruye los microbios que el cuerpo recoge en su superficie todos los días. En lugares donde escasea el agua, se puede recurrir al baño con trapo o zacate. Esto consiste en mojar un zacate o trapo limpio con agua y jabón y tallarse cada parte del cuerpo. Después, con agua limpia, enjuagar el trapo o zacate y volverlo a pasar por el cuerpo de arriba a abajo, de modo que el agua sucia no escurra por las partes limpias.

  • Lavarse las manos antes de comer y de preparar los alimentos, después de ir al baño, de limpiar la orina y excremento a un niño o a un anciano, o bien de acariciar a una mascota. Hay que asegurarse de tallar bien cada dedo y cada uña. También es importante mantener las uñas cortas.

  • Lavarse los dientes después de cada comida, ya que los restos de alimentos que permanecen entre los dientes producen picaduras, llamadas caries, y enferman las encías. La limpieza de los dientes puede hacerse con un cepillo o con un trapo limpio envuelto en el dedo índice usando crema dental o bien, directamente, con tortilla quemada.

  • Usar ropa limpia después del baño. Lavarla con agua y jabón, después ponerla al sol y dejarla secar. Así, se evitan microbios y parásitos, como los piojos y las liendres.

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Limpieza de la casa
La limpieza del hogar debe hacerse todos los días, ya que ahí las familias viven, conviven, comen, duermen y se asean. La higiene de la casa refleja la preocupación y el cuidado que tienen los miembros de la familia por su salud. Algunas medidas para mantener la higiene de la casa son:
  • Ventilar diariamente todas las habitaciones de la casa, incluyendo la cocina, sala y comedor así como las camas o lugares para dormir.

  • Lavar las sábanas una vez por semana y, las cobijas, al menos dos veces al año.

  • Asear el piso, barriéndolo, trapeándolo con limpiadores y lavándolo frecuentemente, porque en él hay polvo, basura y microbios que son focos de infección.

  • Sacudir los muebles cada semana, como mínimo.

  • Lavar la cocina, la regadera o el lugar donde se bañan las personas, el lavabo y el escusado o letrina, cuando menos una vez por semana. Es conveniente utilizar cepillo, agua, jabón y cloro si es posible.

  • Limpiar cada seis meses, cuando menos, las piletas, tinacos o depósitos de agua. Para evitar que se contaminen, hay que mantenerlos tapados.

  • Evitar la entrada de insectos. En lugares calientes y húmedos, como en las costas, conviene instalar mallas en puertas y ventanas.

  • Impedir la presencia, en el interior de la casa, de mascotas o animales domésticos.

  • Mantener la basura fuera de la casa, en patios pequeños o azotehuelas, depositada en botes o depósitos cerrados, ya que la basura atrae a moscas, cucarachas y ratas.

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Manejo higiénico de alimentos
Los alimentos se pueden contaminar durante su cultivo, transporte, preparación y manejo.

Las infecciones, a través de la comida, pueden provenir de la falta de higiene en la persona quien la prepara, porque los ingredientes que se usan ya vienen contaminados o por la presencia de animales domésticos, roedores, moscas, cucarachas y otros insectos, en el lugar donde se cocina.
Para preparar o manejar alimentos, es importante:
  • Mantener limpias las manos y los utensilios al prepararlos y servirlos.

  • Conservar las uñas cortas.

  • Preparar alimentos con agua desinfectada o potable.

  • Utilizar ingredientes adquiridos en las tiendas o expendios que siguen normas de higiene.

  • Lavar con cepillo, agua limpia y desinfectante las verduras, frutas u hortalizas que se comen crudas, como la lechuga, el jitomate, la manzana, entre otras.

  • Preservar los alimentos tapados.

  • Evitar toser o estornudar sobre los alimentos, hay que taparse la boca con una servilleta o pañuelo.

  • Lavar las manos después de toser o estornudar y de ir al baño.

  • Comer de preferencia en casa. Si se come fuera de ésta, hay que eligir los sitios que tengan las mejores condiciones de higiene.

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Control higiénico del agua
El agua es necesaria para la vida. Además de beberla, se utiliza para la higiene personal, así como para preparar alimentos, lavar ollas, platos y ropa, limpiar la casa, cultivar la tierra y criar animales domésticos.

Antes de usar el agua, hay que asegurarse de que esté limpia, es decir, ver que esté transparente, sin olor ni sabor y libre de parásitos visibles. Si el agua no presenta estas condiciones, está contaminada.
Tres procedimientos diferentes para desinfectar el agua o hacerla potable:
  • Hervirla por lo menos tres minutos en un recipiente limpio. Calentar el agua no es lo mismo que hervirla: en la parrilla hay que poner a calentar una olla o recipiente limpio con el agua y colocar una tapadera. A partir de que el agua empiece a burbujear, hay que contar los tres minutos, como mínimo, para tener la certeza de que el agua está hervida.

  • Agregarle cloro. Por cada litro de agua se utilizan dos gotas de cloro, se revuelve con una cuchara limpia y se deja reposar durante 30 minutos.

  • Ponerle plata coloidal. Por cada litro de agua hay que agregar una gota de plata coloidal, se revuelve con una cuchara limpia y se deja reposar 30 minutos.

Con estos tres procedimientos se evitan enfermedades como diarrea, tifoidea y hepatitis, entre otras.

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Manejo adecuado de la basura
La basura se debe manejar correcta y responsablemente, pues en ella se desarrollan microbios y otros organismos dañinos. Además, cuando la basura se descompone produce gases que originan mal olor, contaminan el ambiente y atraen a moscas, cucarachas y ratas. Por eso, siempre debe mantenerse dentro de recipientes bien cerrados.

Es importante mantener separados los desechos orgánicos de los inorgánicos. Los desechos orgánicos son: los que tienen un origen vegetal o animal, como cáscaras, hojas, raíces, restos de comida, papel, cartón y madera, entre otros. Los inorgánicos son: los que tienen un origen industrial, como botellas, latas, plásticos, alambres, vidrio, etcétera. Esto favorece que algunos de los desechos inorgánicos junto con otros orgánicos como el papel, cartón y la madera puedan volver a utilizarse.

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Higiene de las mascotas o animales domésticos
La limpieza de los animales domésticos es responsabilidad de los seres humanos. Si los animales comparten con las personas el espacio en el que viven, es conveniente asegurarse de su higiene, ya que de no hacerlo pueden provocar diferentes enfermedades.
A continuación, aparecen varias recomendaciones para preservar la higiene de los animales domésticos:
  • Acondicionar, de preferencia, un lugar fuera del hogar en el cual puedan comer, orinar y defecar, y mantener ese lugar limpio. De esta manera, se reducen las posibilidades de alguna infección.

  • Limpiar la orina o excremento usando algún desinfectante como el cloro. Así se evita que los animales se ensucien con sus mismos excrementos.

  • Bañar a los animales con frecuencia. Existen jabones contra las pulgas, garrapatas y otros parásitos.

  • Cepillar frecuentemente el pelo de perros y gatos, sobre todo cuando se desprende fácilmente. Algunas especies de ganado tienen un tipo de piel que puede cepillarse, evitándose así que se les adhieran parásitos.

  • Llevar a los animales al médico- veterinario para que los revise y les aplique las vacunas y tratamientos que sean necesarios.

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Salud y alimentación
Todos los organismos vivos requieren alimento, agua y oxígeno para desarrollarse sanos. Las plantas, por ejemplo, viven de las sustancias que les proporcionan la tierra, el agua y la luz que reciben.

Los seres humanos no son diferentes: la alimentación puede resultar suficiente siempre y cuando sea variada y equilibrada. No se necesita mucho dinero para tener una buena alimentación: afortunadamente, existen varias posibilidades de alimentar el cuerpo humano con lo necesario.

Sin embargo, las personas no siempre se alimentan bien y menos cuando se ven obligadas a salir de sus casas la mayor parte del día, ya sea porque no viven con su familia o porque permanecen mucho tiempo en el lugar de trabajo.

Con frecuencia, las personas consumen bebidas, comidas o sustancias que dañan su salud, como frituras, refrescos, dulces, chicles y otras cosas, porque les gustan o sienten que quitan el hambre y producen placer. Este tipo de alimentos, conocidos como “alimentos chatarra”, casi siempre sustituyen a aquéllos que ayudan a las personas a mantenerse sanas, además su costo es muchísimo más alto que una comida nutritiva, variada y saludable.

Una buena alimentación no tiene porque ser costosa, existen lugares donde se pueden comprar los alimentos a mucho menor costo y mientras más naturales son, generalmente resultan más baratos, a diferencia de los industrializados, como los enlatados o empacados. Por eso, es aconsejable que las personas busquen en la zona donde viven, cuáles son los sitios en los que pueden encontrar verduras, frutas y legumbres a menor costo y de mejor calidad.

Cuando se tiene la necesidad de comer en puestos callejeros, hay que elegir o combinar alimentos que nos nutran: por ejemplo, una torta de frijoles con mayonesa o crema, jitomate, cebolla y un poco de aguacate; todos estos ingredientes son nutritivos.

Hay que cerciorarse que los alimentos consumidos en la calle estén higiénicamente preparados para evitar enfermedades intestinales como diarrea, tifoidea o cólera, entre otras.

Lo recomendable es que las personas preparen ellas mismas sus alimentos ya que es más higiénico y barato que si los compran ya hechos.

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Síntomas de desnutrición infantil
La nutrición es el conjunto de funciones que se llevan a cabo en el organismo del ser humano, para transformar los alimentos y utilizarlos en el crecimiento, en las actividades físicas y mentales, así como en la reposición de las energías gastadas. Un cuerpo bien nutrido es un cuerpo saludable. De igual forma, un organismo mal nutrido, esto es, desnutrido, es un organismo enfermo.

La desnutrición es una enfermedad producida por el bajo e inadecuado consumo de alimentos y afecta principalmente a niñas y niños menores de 5 años, sobre todo los que presentan alguna o varias de estas características:
  • Nacieron con bajo peso.
  • No suben de peso.
  • No reciben una alimentación adecuada.
  • Se enferman muy seguido.
  • Tienen muchos hermanitos.
  • Son hijos o hijas de madres desnutridas.
  • No crecen, están tristes, no juegan, no comen, lloran fácilmente y se enferman con frecuencia.
Si la falta de una alimentación adecuada se prolonga, la desnutrición se agrava, y se observan en los niños y niñas los síntomas siguientes:
  • Pérdida importante de peso.
  • Desgaste de grasa y músculo.
  • Detención de su crecimiento y desarrollo.
  • Hinchazón, sobre todo de piernas, brazos y cara.
  • Delgadez excesiva (demasiado flaco).
  • Problemas de la piel.
  • Debilidad del cabello.
Cuando las características anteriores se presentan, significa que la desnutrición ha llegado a agravarse, a tal punto que los niños y niñas tienen mayor riesgo de morir.

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Prevenir la desnutrición infantil
Para prevenir la desnutrición en los niños y niñas, es importante que los padres se comporten responsablemente desde que la madre está embarazada. Así, ambos integrantes de la pareja deben acudir al centro de salud o consultorio médico, para saber cuáles son los cuidados necesarios y la alimentación adecuada, a fin de que la madre tanto como el bebé estén sanos durante el embarazo.

A lo largo del embarazo y la lactancia, la madre debe incluir en su alimentación diaria: cereales como maíz, arroz y trigo; leguminosas como frijol, soya y lentejas; además de leche, queso, huevo, carne, verduras y frutas, ya que las mujeres embarazadas y las que amamantan tienen el riesgo de desnutrirse.

Una vez nacido el bebé, hay que alimentarlo con leche materna por lo menos durante los primeros seis meses de edad. Desde el cuarto mes, se pueden administrar al bebé otros alimentos, además de la leche materna, tales como cereales, leguminosas, verduras y frutas preparados higiénicamente en papillas, a través de cinco a seis comidas por día. Para vigilar su alimentación y crecimiento, hay que llevar al bebé al centro de salud, donde también le proporcionarán las vacunas necesarias y entregarán a los padres la Cartilla Nacional de Vacunación.

En caso de que el bebé esté desnutrido, (ver los síntomas en la sección de Desnutrición infantil) hay que llevarlo al centro de salud para que el doctor o la doctora recete el tratamiento médico a seguir, así como la alimentación que se le debe administrar. El bebé con desnutrición puede ser atendido en su hogar, acatando paso a paso las recomendaciones médicas. Hay que alimentarlo con paciencia y cariño, esto ayuda a que se recupere más pronto.

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Grupos de alimentos
Cada uno de los alimentos que consumen los seres humanos contiene diversas sustancias nutritivas. Si se combinan y varían diferentes alimentos, se pueden obtener los nutrimentos que necesita el organismo humano para vivir saludablemente.

Las sustancias que poseen los alimentos proporcionan energía a las personas, contribuyen a evitar enfermedades, y ayudan al crecimiento y reposición de los tejidos del cuerpo. Hay tal cantidad y variedad de alimentos que se han clasificado en grupos, con el propósito de identificarlos más fácilmente y saber cómo se deben combinar para tener una alimentación balanceada. Esto quiere decir que, a lo largo del día y todos los días, las personas deben comer alimentos de los diferentes grupos y en cantidades adecuadas, para así cubrir las necesidades de sus cuerpos.

Los alimentos se pueden agrupar o clasificar de distintas maneras. Una de ellas los divide en tres grupos:
1) Verduras y frutas.
2) Cereales y tubérculos.
3) Leguminosas y alimentos de origen animal.
  • Grupo 1: Verduras y frutas
  • Las verduras y frutas proporcionan energía al organismo por el azúcar que contienen. Su aporte principal son vitaminas y minerales que el cuerpo requiere para funcionar bien y no enfermarse.

    También son importantes por su contenido de fibra, la cual es de gran utilidad para el organismo porque: ayuda a que los alimentos se muevan a buena velocidad dentro de los intestinos y a que sean bien absorbidos; retira las sustancias dañinas como el colesterol y la bilis; y facilita que los residuos de los alimentos salgan del cuerpo sin esfuerzo, es decir, evita el estreñimiento.

    En México, las verduras más consumidas son: acelga, verdolaga, quelite, espinaca, flor de calabaza, huauzontle o huazontle, nopal, brócoli, coliflor, calabaza, chayote, chícharo, tomate, jitomate, hongo, betabel, chile, zanahoria y aguacate, entre otras.

    En cuanto a las frutas: guayaba, papaya, melón, toronja, lima, limón, naranja, mandarina, plátano, zapote, ciruela, pera, manzana, fresa, sandía, chico zapote, mango, mamey, chabacano, y otras más.

  • Grupo 2: Cereales y tubérculos
  • Los cereales son granos que se obtienen de las espigas, tales como maíz, trigo, arroz, avena, amaranto, cebada, centeno y mijo; con ellos se elaboran tortillas, pan, pastas, galletas y muchos otros productos. Los tubérculos que más se consumen son la papa y el camote.

    Tanto los cereales como los tubérculos aportan los hidratos de carbono o carbohidratos, los cuales se transforman en energía que el cuerpo humano necesita para poder moverse, trabajar, jugar y pensar; así como otras sustancias, las proteínas, que permiten crecer, desarrollarse y reponer los tejidos.

    Además, los cereales integrales, como la tortilla o el pan integral, son fuente importante de fibra.

  • Grupo 3: Leguminosas y alimentos de origen animal
  • Las leguminosas, como frijoles, habas, lentejas, garbanzos, alubias, arvejas y soya, son alimentos de origen vegetal que contienen proteínas y fibra, y deben comerse en cantidad abundante para satisfacer los requerimientos diarios del organismo humano. Cuando se combinan estos granos, en cantidad suficiente, con algún cereal, forman un alimento tan completo como la carne o el huevo. Además, proporcionan ventajas adicionales, ya que no contienen grasa animal y, por ello, se conservan más tiempo y son más baratos.

    Todo tipo de leche, queso, yoghurt, huevo, pescado, carne blanca, carne roja y vísceras, son alimentos de origen animal que contienen proteínas, indispensables para nutrir las células del cuerpo. Las proteínas son indispensables para el crecimiento y desarrollo, así como para reparar el desgaste del cuerpo, formarlo y fortalecerlo.

    Si bien es cierto que los alimentos de origen animal proporcionan proteínas, no hay que abusar de su consumo, ya que contienen el tipo de grasa que más afecta al organismo, llamada colesterol, que causa diversos daños al sistema circulatorio. Las grasas, independientemente de que su origen sea vegetal o animal, tales como aceites de maíz, cártamo, girasol, olivo o soya, chocolate, margarina, mantequilla, manteca vegetal o animal, crema y sebo, proporcionan energía en forma concentrada, por lo que deben usarse al preparar los alimentos en pequeña cantidad, con moderación. Así, se evita la obesidad, se disminuye el riesgo de diabetes, enfermedades del corazón y otros daños a la salud.

    Ahora bien, sí es necesario que las proteínas estén presentes en la alimentación porque contribuyen en los procesos siguientes: absorción de vitaminas, asimilación de calcio y fósforo que fortalecen los huesos y los dientes, buen funcionamiento de la vista, mantenimiento de la piel, prevención de infecciones, formación de glóbulos rojos, coagulación de la sangre y cicatrización de heridas.

    En la medida en que las personas conozcan los alimentos de los distintos grupos, estarán en mejores condiciones para tener una alimentación adecuada. Sólo es necesario equilibrar la cantidad y tipo de alimentos, de acuerdo con la edad, el sexo, las actividades que se realizan y las condiciones actuales de salud de cada persona.

    A continuación, se presenta información breve acerca de las vitaminas y los minerales:
    Son sustancias nutritivas que se encuentran en los alimentos y que el cuerpo humano necesita en pequeñas cantidades, para estar saludable y protegerse de algunas enfermedades.

    Los micronutrimentos son conocidos como vitaminas y minerales, entre los más importantes están:
    • Vitaminas: A, B, C y ácido fólico.
    • Minerales: hierro, yodo, calcio y zinc.
    • Vitaminas
    Vitamina A:
    Se encuentra en: leche, queso, yema de huevo, hígado, verduras y frutas de color verde y amarillo. Previene: problemas de la vista, infecciones gastrointestinales y de la piel, así como el retardo del crecimiento y desarrollo.

    Vitamina B:
    Se encuentra en: carnes, hígado, verduras de hojas verdes, frijoles, huevo y cereales integrales. Previene: anemia, enfermedades nerviosas y de la piel. Vitamina C:
    Se encuentra en: la mayoría de las frutas, sobre todo en los cítricos como naranja, limón, toronja y guayaba, en los vegetales verdes y el jitomate. Previene: enfermedades respiratorias, sangrado de encías, ayuda en problemas de cicatrización y favorece un mejor aprovechamiento del hierro.

    ácido fólico:
    Se encuentra en: todas las verduras de color verde oscuro (quelites, acelgas), frijol, haba, carnes y yema de huevo. Previene: anemia en mujeres embarazadas y en niñas y niños menores de 5 años, y disminuye la posibilidad de enfermedades gastrointestinales.
    • Minerales
    Hierro:
    Se encuentra en: carnes, hígado, verduras de hojas verdes, frijol, lentejas y huevo. Previene: anemia principalmente en niñas y niños menores de 5 años y mujeres en edad fértil.

    Yodo:
    Se encuentra en: pescados, mariscos y sal yodatada. Previene: bocio (abultamiento en el cuello), y problemas de crecimiento y desarrollo en niñas y niños.

    Calcio:
    Se encuentra en: leche, queso, tortilla de maíz, amaranto (alegría) y vegetales verdes. Previene: raquitismo y debilidad de huesos y dientes y, en la edad adulta, protege a los huesos de la osteoporosis.

    Zinc:
    Se encuentra en: vísceras como hígado y riñón, pescado, cereales integrales y vegetales verdes. Previene: retardo en el crecimiento y evita el envejecimiento prematuro.

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    Mejorar la alimentación
    La manera en que el cuerpo transforma y asimila los alimentos, puede variar de un organismo a otro. Por eso, cada persona debe tratar de conocerse, de reconocer cómo funciona su cuerpo y distinguir cuáles son sus necesidades.

    Cuando se combinan y varían los alimentos de los distintos grupos, se encuentra el secreto de saber comer. Hay que alimentarse para dar al cuerpo la energía y los nutrientes que necesita, pero también para evitar las enfermedades que se derivan de una mala alimentación. Aprender a alimentarse significa que las personas son capaces de disfrutar lo que comen sin dañar su salud.

    La dieta correcta varía de acuerdo con la edad y el sexo de la persona; también depende de la actividad que realice y de su estado de salud. Hay personas que realizan un trabajo muy pesado, es el caso de los obreros, albañiles, campesinos y leñadores. Otras personas hacen trabajos menos pesados, como quienes laboran en oficinas. Por ejemplo: una persona en completo estado de reposo requiere de 1700 kilocalorías diarias; un trabajador de oficina necesita alrededor de 2500 y un obrero de la construcción requiere 5000 kilocalorías. Los trabajos en los que se suda mucho, como el de los mineros, obligan a ingerir más agua. El maestro y los estudiantes realizan menos esfuerzo físico, pero trabajan mucho más con la mente. Una mujer embarazada necesita alimentarse adecuadamente, porque está formando un nuevo ser en su vientre, en el centro de salud pueden recomendarle una dieta balanceada para su caso.

    En una familia común puede haber varias personas de las mencionadas anteriormente. Se podría pensar que cada una de ellas requiere una alimentación distinta y especial, lo que representaría un gasto extra en la economía familiar. Pero no es forzoso que así ocurra, basta que, de una misma comida bien equilibrada, cada una coma la cantidad que requiere su organismo.

    Recomendaciones para aprovechar y disfrutar los alimentos:
    • Comer despacio: hay alimentos que empiezan a digerirse en la boca. Al masticarlos, la saliva los humedece y empieza a descomponerlos en sustancias más fáciles de absorber. El pan, las pastas, la tortilla, el arroz y en general los productos derivados de cereales, si no son bien masticados hacen más difícil el trabajo del estómago y del intestino.

    • Comer con tranquilidad: además de una comida nutritiva y sabrosa, hay que procurar tener paz y armonía como complemento de una buena alimentación. La compañía de familiares o amigos a la hora de comer es un motivo de bienestar; esto puede aumentar la satisfacción de comer y favorecer la digestión de los alimentos. No es recomendable comer con las emociones alteradas por tristeza, mal humor o preocupaciones.

    • No comer en exceso: ningún alimento es bueno en demasía, porque el organismo se ve obligado a realizar esfuerzos extraordinarios para procesarlo, y esto se traduce en diversas alteraciones como: exceso de peso, enfermedades del corazón, hígado y riñones, por citar algunas.

    • Descansar después de comer: conviene reposar por lo menos diez minutos, para que la energía del organismo se concentre en la digestión y asimilación de los alimentos.

    • Hacer ejercicio físico: ayuda a fortalecer todo el cuerpo; también contribuye a aprovechar mejor los alimentos, aumentar la fuerza y resistencia, conservar la flexibilidad y eliminar residuos o sustancias tóxicas del organismo. Se recomienda hacer ejercicio 20 minutos diarios, cualquiera que sea la edad de las personas.

    • Tener tiempo para ir al baño: así como se otorga importancia al comer, se debe dar prioridad a orinar y defecar, pues también son funciones vitales del organismo. El estreñimiento es un problema de salud frecuente que se produce, entre otras causas, porque las personas no se dan el tiempo necesario para eliminar los desechos de la alimentación. El primer paso para combatirlo, es tener un horario fijo para ir al baño y beber suficientes líquidos.
    Como se observa, aprender a alimentarse sanamente es un camino recomendable para tener salud, prolongar los años de vida sana y retardar, en lo posible, las enfermedades de la vejez.

    También es importante señalar que los tratamientos para algunas enfermedades requieren una dieta especial: tal es el caso de la diabetes, la hipertensión arterial, los problemas del corazón y el cáncer.

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    Salud y ejercicio
    Las personas necesitan moverse. El movimiento ayuda a que todos los órganos y las partes del cuerpo funcionen mejor. Al moverse el organismo, la sangre circula adecuadamente; los músculos y las articulaciones de los huesos se fortalecen; los alimentos se digieren mejor y los desechos del cuerpo son expulsados con más facilidad. Cuando se practica con frecuencia algún tipo de ejercicio, todo lo anterior mejora aún más y el organismo, en general, se mantiene en buenas condiciones. Al quemar la grasa que sobra, la apariencia de las personas también mejora. Sentirse saludable y a gusto con el propio cuerpo, ayuda a la autoestima de las personas y favorece la convivencia con quienes las rodean.

    Ejercitar cada parte del cuerpo ayuda a conservar la salud y es gratis. Caminar 20 minutos diarios al aire libre, a buen paso, es un ejercicio excelente a cualquier edad. Subir y bajar escaleras es uno de los ejercicios más completos que hay. Lo importante del ejercicio es hacerlo frecuentemente. También conviene que el tiempo dedicado al ejercicio, sirva como momento de relajación de las obligaciones diarias que tienen las personas.

    Algunas personas creen que mediante las actividades de su jornada de trabajo ya han hecho ejercicio. Esto no siempre es cierto. Otras opinan que el ejercicio aumenta el cansancio de todo el día de trabajo. Esto tampoco es cierto del todo. El esfuerzo que las personas hacen al trabajar es muy diferente del que se realiza durante el ejercicio. El trabajo frecuentemente agota, tensa o angustia en cierta medida. En el trabajo se emplean unas partes del cuerpo y otras no. En cambio, al hacer ejercicio hay mayor posibilidad de mover todas las partes del cuerpo; así las personas se pueden conservar fuertes, mantenerse resistentes, oxigenar mejor sus cerebros y disminuir sus tensiones. Además, se pueden divertir mientras se ejercitan.

    El ejercicio no es un lujo; tampoco es un privilegio de niños y jóvenes. A ninguna edad hace daño el ejercicio. Pero es importante escoger el tipo y la cantidad de movimientos adecuados para cada edad y a las necesidades y posibilidades de un cuerpo en particular. Adquirir el hábito del ejercicio sólo requiere constancia, fuerza de voluntad y algunas precauciones para no lastimarse.

    El ejercicio mejora la vida de las personas sanas y también la de quienes padecen enfermedades. Las personas afectadas por diabetes y osteoporosis, por mencionar dos casos, pueden y deben hacer algún tipo de ejercicio. Con la supervisión de personal especializado, estos enfermos logran mejorar su salud. En muchas partes del mundo, las personas que alcanzan a vivir cien años o más confiesan que mantienen una vida muy activa y caminan mucho. Quienes practican el hábito saludable del ejercicio, padecen menos enfermedades y viven mejor.

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    Sitios de interés
    Secretaría de Salud:
    http://www.salud.gob.mx
    Directorio de las unidades médicas
    Campañas de vacunación y salud
    Programas:
    Cuidemos tu salud
    Mujer y salud
    Contigo en la salud
    Salud del migrante
    Comunidades saludables

    Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):
    http://www.imss.gob.mx
    Directorio de unidades médicas
    Servicios médicos para los derechohabientes
    Prevenimss: medicina preventiva
    Prestaciones médicas:
    Niños
    Adolescentes
    Mujeres
    Hombres
    Adultos mayores de 59 años
    Cuadro básico de alimentos: un enfoque integral del alimento

    Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE):
    http://www.issste.gob.mx
    Directorio de clínicas y hospitales
    Atención al derechohabiente
    Servicios de salud
    Servicios sociales
    Cultura y deporte
    Escuela de Dietética y Nutrición:
    Orientación alimentaria
    Colección: Familia, nutrición y salud

    Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia:
    www.unicef.org/spanish/ffl/og
    Higiene
    Familia e higiene:
    Prácticas de higiene personales y familiares
    Agua
    Alimentos
    Eliminación de desperdicios
    Nutrición y desarrollo infantil
    Maternidad sin riesgos
    Lactancia materna

    Información sobre salud:
    Medline plus (Servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., en español)
    http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/exercisephysicalfitness.html
    Enciclopedia médica
    Alimentación y ejercicio
    Bienestar y estilo de vida
    Entrenamiento para la práctica de deportes
    Ejercicio para personas mayores

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