| | Volver al índice Salvador Díaz Mirón (México, 1853-1928) Poeta y periodista. Por su conducta política y actos como persona, no podemos estar de acuerdo con él. Por sus escritos, publicó un solo libro: Lascas, en 1901. Ocupa, sin embargo, lugar destacado en la historia de la literatura mexicana, por la calidad de algunos de sus versos. Aunque le ha valido muchas burlas su famoso cuarteto, final del poema A Gloria, cuando dice: “Confórmate, mujer. Hemos venido / a este valle de lágrimas que abate, / tú como la paloma para el nido, / y yo como el león, para el combate”. De vida azarosa, Díaz Mirón abatió a más de uno. Por haber matado, aunque en defensa propia, a Federico Wólter, de Tlacotalpan, pasó cuatro años en la cárcel. Y allí escribió uno de sus mejores versos, titulado El Fantasma. Políticamente, resulta Díaz Mirón indefendible. Como periodista y diputado, apoya la dictadura de Porfirio Díaz, que lo ayudó a salir de prisión. Posteriormente, exhibe su retórica criticando a los revolucionarios, cual hacían los periódicos porfiristas. Consumado ya el asesinato de Madero, acepta Díaz Mirón la invitación del traidor Victoriano Huerta para dirigir el diario El Imparcial, periódico oficial del régimen. A la caída del asesino, huye Díaz Mirón primero a España y después a La Habana. A partir de 1917 los emigrantes mexicanos, entre ellos Díaz Mirón, empiezan a regresar a México. En 1921 Salvador Díaz Mirón rechaza una pensión que le ofrece Álvaro Obregón. En 1927 el poeta dirige el Colegio Preparatorio de Veracruz, pero golpea a un alumno; estalla la huelga de estudiantes y tiene que renunciar. Al año siguiente muere, a los setenta y cinco de edad. La memoria del que se enfrentaba a tiros con sus contrincantes políticos ha sido reivindicada por algunos, aunque sin la aceptación de otros. Se ha tratado de desvincular su vida política de su creación literaria, cosa siempre sana. En 1941 Antonio Castro Leal reunió y consiguió publicar una edición anotada de la poesía de Díaz Mirón. Decía este poeta mexicano que Lascas era la “única obra suya”, renegando enfáticamente de todo lo escrito antes. Díaz Mirón, el veracruzano, nació en una familia de ideas liberales. Al principio eran las ideas que defendía también Salvador, quien escribía: “Sabedlo, soberanos y vasallos, / próceres y mendigos: / nadie tendrá derecho a lo superfluo / mientras alguien carezca de lo estricto”. Vino después el cambio de manera de pensar, y el apoyo al asesino de Francisco I. Madero. En el pensamiento literario de Díaz Mirón también hubo variaciones: émulo de Víctor Hugo y de Lord Byron, se alejó después del romanticismo y se convirtió en precursor del movimiento modernista, mismo al que posteriormente también abandonó. Lascas retorna a los clásicos españoles, a Quevedo. Díaz Mirón influye en Rubén Darío y en Santos Chocano, aunque muchos críticos consideran que éstos superaron al mexicano como poetas. De cualquier manera es Salvador Díaz Mirón figura destacada en la lírica de nuestro país. Los cuartetos de A Gloria son endecasílabos y el poema es un serventesio, composición de origen provenzal, cuyos versos riman (a-b-a-b) el primero con el tercero y el segundo con el cuarto. ________________ El fantasma (Cárcel de Veracruz, 14 de diciembre de 1893) Blancas y finas, y en el manto apenas visibles, y con aire de azucenas, las manos –que no rompen cadenas. Aules y con oro enarenados, como las noches limpias de nublados, los ojos –que contemplan mis pecados. Como albo pecho de paloma el cuello, y como crin de sol barba y cabello, y como plata el pie descalzo y bello. Dulce y triste la faz, la veste zarca . . . Así, del mal sobre la inmensa charca Jesús vino a mi unción como la barca. Y abrillantó a mi espíritu la cumbre con fugaz cuanto rica certidumbre, como con tintas de refleja lumbre. Y suele retornar y me reintegra la fe que salva y la ilusión que alegra, y un relámpago enciende mi alma negra. Volver al inicio Volver al índice |