| | Volver al índice Selma Lagerlöf (Suecia, 1858-1940) En 1909 el Premio Nobel de Literatura le es otorgado a una escritora de cincuenta años que se ha presentado como candidata por tercera vez: Selma Lagerlöf . Y quién es ella, cómo fue su ambiente familiar, cómo empezó a escribir. Tenía quince años cuando la granja de sus padres, en la que vivía, tuvo que ser vendida. La Suecia de aquellos tiempos no era la de hoy; tenía en cierta forma algo de medieval. A sus quince años Selma hace sonetos y sueña con escribir dramas y tragedias. A los veintitrés, decide estudiar en el Liceo Sjober, de Estocolmo. Cuatro años después es maestra en una escuela de Landskrona. Pero vuelve a su provincia y asiste a la venta de lo que quedaba de su casa natal. Todo lo ve y todo recuerda; los recuerdos la abruman, deja de hacer versos y surge, sin que ella misma sepa cómo, la Leyenda de Gosta Berling. Dice la autora: “Como un río, la Leyenda salió del laberinto del bosque, rodó entre piedras y musgos atropelladamente llevando en sus aguas sombras gesticulantes”. El libro es la historia de un joven pastor protestante, de noble naturaleza y culto pero que se entrega a la bebida y es expulsado de la parroquia. Una mujer extraña y pecadora, la comandante Ekeby, lo salva cuando va a suicidarse y lo lleva a un pabellón donde doce caballeros viven una existencia de holganza y diversiones, cabalgan, recorren los bosques en trineos, cantan, se enamoran. La novela se convierte en una “saga”. El libro gana el primer premio en un concurso literario y Selma Lagerlöf es ahora escritora célebre. La doctora en filosofía y diplomática mexicana Palma Quillén calificó la Leyenda de Gosta Berling como una libro romántico, “el poema del arrepentimiento y de la salvación de un alma”. Siguen en la carrera de Selma varias novelas, entre otras Las leyendas de Cristo, obra impregnada de un profundo sentido cristiano, como en general lo está todo lo escrito por ella, con excepción de las leyendas derivadas de la mitología escandinava. A principios el siglo XIX Selma Lagerlof se ha convertido en novelista de renombre mundial. En 1906 funcionarios de Estocolmo le piden una obra que pueda servir de libro de lectura en las escuelas. Piensa ella que no podrá escribir bajo pedido, pero regresa a la que fuera su granja, Marbacka, es recibida por los nuevos propietarios y allí encuentra inspiración para El maravilloso viaje de Nils Holgersson, relato fantástico que le dio dinero para recuperar su casa. En el cuento, un niño de 14 años se convierte en una especie de duende, diminuto hombrecillo que entiende el lenguaje de los animales, e inicia un viaje por toda Suecia, volando abrazado al cuello de un hermoso pato blanco. Realiza así por todo el país este viaje maravilloso, en compañía de los patos salvajes. Lección de geografía. Lección de historia natural. Lección de amor y de nobles sentimientos. Nils, antes de regresar a su casa, ya no como duende sino niño otra vez, aprende a amar a la naturaleza y a su país. El libro es un éxito. Ya a principios del siglo XIX en Suecia no había analfabetas. Viene para Selma Lagerlöf el Premio Nobel y sus libros son traducidos a todas las lenguas. _________________ El maravilloso viaje de Nils Holgersson (Fragmento) Los patos disminuyeron la rapidez de su vuelo y revolotearon por encima de la playa. Nils comprendió que eran sus compañeros de viaje. Pero, ¿por qué no descendían hasta él? No podían dejar de haberlo visto. Intentó lanzar un sibido, pero su lengua no obedecía a su deseo. Ni pudo articular la nota justa. Oyó la voz de Okka, que cruzaba los aires, mas sin comprender lo que decía. --Es extraño. ¿Habrán cambiado de lenguaje los patos silvestres?--se interrogó. --¡Aquí estoy! ¿Dónde estás tú? Esto no produjo otro efecto que asustar a los patos, que elevando el vuelo se alejaron de la costa. Por último, comprendió lo que ocurría; los patos ignoraban que había vuelto a ser hombre. Y ya no pudieron reconocerlo. Nils no pudo tampoco llamarlos, porque los hombres no saben el lenguaje de los pájaros. En adelante ya no podría hablarles ni comprenderlos. Aunque Nils se consideraba dichoso de haber escapado al encantamiento, encontraba doloroso separarse de sus amigos, los patos. Y sentándose sobre la arena, se cubrió el rostro con las manos. ¡Qué triste era verlos partir! De repente oyó una vibración de alas: la vieja madre Okka no había podido resignarse a abandonar a su amigo Pulgarcito y había vuelto atrás. Ahora que Nils permanecía inmóvil, se había decidido a aproximarse a él. Sin duda había comprendido de un modo instintivo y súbito quién era él. Y descendió sobre el promontorio, cerca de Nils. Éste lanzó un grito de alegría y la estrechó entre sus brazos. Los otros patos se aproximaron entonces y lo acariciaron con el pico. Cantaban, hablaban animadamente y lo felicitaban. Nils habló también para agradecerles el buen viaje que había hecho con ellos. Bruscamente callaron los patos, lo contemplaron con miradas de extrañeza y se separaron de él. Parecían haberse dado cuenta de golpe del cambio que se había opearado en él y exclamaron: --¡Vuelve a ser hombre! ¿Ya no nos comprende ni nosotros lo comprendemos tampoco! Entonces se levantó Nils y fue hacia Okka. La abrazó y la llenó de caricias. Después fue hacia Yksi y Kaksi, Kolme y Nelja, Viisi y Kiisi, las viejas patas de la bandada, y las abrazó también. Seguidamente se separó con paso rápido, en dirección a su casa. Sabía que la pena de los patos no dura mucho y quería separarse de sus amigos antes de que se extinguiera la tristeza que pudieran experimentar al perderlo. Cuando llegó a lo alto de la duna, se volvió para mirar a los grupos de pájaros que se preparaban a atravesar el mar. Todos lanzaban al aire sus llamadas; de todas, sólo una bandada de patos silvestres voló en silencio mientras él pudo seguirla con los ojos. Mas el triángulo que formaban era de un orden perfecto, los intervalos tales como correspondían, la velocidad del vuelo la indicada y el golpe de las alas vigoroso y rítmico. Nils sintó una sensación tan dolorosa que casi hubiera preferido seguir siendo Pulgarcito, para poder viajar por encima de la tierra y del mar con una bandada de patos silvestres. Volver al inicio Volver al índice |